>
LAS TRES RAZONES…

A diferencia de muchos, estar enamorada para mí no es estar ‘tragada’. Eso de la traga se lo dejo a las ganas casi incontrolables de ver a alguien, de darle besos, de pensar mucho en él o ella, a esos nervios –a veces patéticos- que me han hecho sonreír o quedarme muy seria para –en vano- disimularlos.

Estar enamorada, en cambio, para mí, ha sido y es volcar esos sentimientos viscerales a la razón: saber por qué se ama, saber por qué le estoy regalando mi tiempo, saber por qué estoy compartiendo lo que soy y lo que estoy siendo. Cuando esas respuestas se vuelven cómplices y son positivas, Juliana se enamoró.

Entonces, lo lógico aquí es responderte por qué amo, por qué decido regalar mi tiempo y por qué comparto con alguien mi ser.

Yo amo cuando alguien me enseña a darle un valor diferente a la vida. Y con vida me refiero a todo lo que ella encierra. Sé que es un amor sano cuando ese valor diferente se lo aprendo a dar a los sentimientos que me hacen bien. Y sé que amo con mucha fuerza cuando me enseñan a valorar la felicidad que  cotidianamente no apreciamos. Ésa que cuando se convierte en recuerdo, empezamos a valorar. Ésa que yo siento cuando me abrazan más fuerte o me hacen reír más de lo normal sólo porque sí. Y punto. No hay otra razón: así, a secas. Porque sí.

Yo amo a alguien cuando me hace mejor persona. Cuando sin querer, me obliga a sacar lo mejor de mí. Cuando me hace descubrir cosas mías que sin su presencia no habría sido posible. Cuando disfruta de mi esencia y yo de la suya con una naturalidad que cuando se juntan, crean felicidad. Yo amo a alguien también, cuando conozco su lado oscuro y sin embargo no choca con mis límites. Y también explora el mío y no se asusta, pero no se deja envolver. Cuando sabe qué me quiebra y qué me hace fuerte. Cuando sabe lo que es Juliana pero tiene más claro su propio significado. Sé que amo a alguien cuando me doy cuenta que hay días en que no lo quiero más pero tampoco menos. Cuando empiezo a notar que su presencia no es indispensable pero sí necesaria. Cuando entiendo que ésa persona tiene algo de mí y yo de ella pero somos diferentes. Yo amo a alguien cuando sé cuáles son las razones de mi cariño.

Regalar mi tiempo y compartir lo que soy y voy siendo, terminan por ser causa y efecto de ese amor. No encuentro otra manera de demostrar que eso que me da alguien, yo lo valoro. Entonces mi mejor regalo es darle lo único que tengo: a mí. La única manera de regalar(me) es compartiendo mi tiempo, abriendo un campito en mis días, haciendo que esa persona quepa en el mismo espacio mío.

Yo me enamoro cuando alguien cabe en mi vida. Sin mucho adorno, ésa es la explicación: alguien que no hace hueco ni llena un vacío. Sino que cabe. Y llena más.

Y ésa, a secas, también viene siendo la razón por la que me des-enamoro. Esa persona deja de caber. Algunos me han dejado un vacío tan hondo que cualquiera se podría caer en él. Incluso esa misma persona.  Y cuando intenta caber de nuevo, ya no cabe: no llena su propio hueco pero tampoco encaja.

Para que esa persona vuelva a caber hay que hacer fuerza y entonces, queda apretado. Para que vuelva a caber hay que soltar y entonces, queda flojo. Para que vuelva a caber, ya tiene que encajar con alguien más. Quizás por eso, casi siempre me es imposible enamorarme otra vez después de des-enamorarme.

El amor tiene que hacerte mejor. El amor tiene que hacerte bien. El amor tiene que quererte. El amor tiene que saber por qué sigue ahí y por qué seguirá. Ese amor que no conoce razones, a mí no me enamora.

El amor tiene que encajar como una pieza: sin hacer fuerza porque se rompe y sin que quede floja porque se suelta.

Un hombre pregunto a un sabio si debía quedarse con su esposa o su amante… el sabio tomó dos flores en su mano: una rosa y un cactus… Y le pregunto al hombre: si yo te doy a escoger una flor, ¿cual eliges? y el hombre sonrió y dijo:
— la rosa es lógico
— Y el sabio respondió: —A veces los hombres se dejan llevar por la belleza externa o lo mundano y eligen lo que brille más, lo que valga más pero en esos placeres no está el amor, yo me quedaría con el cactus por que la rosa se marchita y muere, el cactus en cambio sin importar el tiempo o el clima seguirá igual, verde con sus espinas, y un día dará la flor más hermosa que jamás hayas visto, tu mujer conoce tus defectos, tus debilidades, tus errores, tus gritos, tus malos ratos y aun así está contigo…


Querido corazón: Sé que esta noche estás muy presionado, a punto de explotar y que todo duele mucho. No te preocupes, cerebro y yo estamos elaborando un plan que nos enseñe cómo protegerte más. De las manos al corazón, Alberto B. (via escandalos-textuales)
Credit